INSTRUCCION DEL GRADO
DE APRENDIZ*
 

PRIMERA SECCION

Maestro.- Hermano Primer vigilante ¿Dónde te iniciaste como Aprendiz?

Primer Vigilante.- En una Logia de San Juan de Jerusalén.

Maestro.- ¿Qué has venido a hacer aquí?

Primer Vigilante.- A mejorarme en Masonería y a aprender a dominar mis pasiones.

Maestro.- ¿Eres, entonces, masón?

Primer Vigilante.- Así me aceptan mis hermanos y compañeros del Arte.

Maestro.- ¿Cómo demuestras que eres masón?

Primer Vigilante.- Por ser probado a menudo y nunca rechazado y estoy dispuesto a ser probado de nuevo.

Maestro.- ¿Cómo conoceré que eres masón?

Primer Vigilante.- Por los signos, los toques y los signos perfectos de entrada.

Maestro.- ¿Qué signos?

Primer Vigilante.- Angulos rectos, horizontales y perpendiculares.

Maestro.- Dame el signo.

(El Primer Vigilante lo hace... )
Maestro.- ¿A qué se refiere?

Primer Vigilante.- El ángulo recto se refiere a la manera como colocaron mis manos cuando recibí el juramento y la obligación de Aprendiz iniciado, con la mano izquierda sosteniendo la Sagrada Biblia, la escuadra y el compás y la derecha descansando encima. Las horizontales y las perpendiculares aluden a la penalidad de faltar a mi juramento, o sea, (...).

Maestro.- Gracias, hermano. ¿Cuáles son los toques?

Primer Vigilante.- Ciertos apretones de manos (...).

(El Venerable Maestro continúa preguntando al Primer Vigilante prácticamente del mismo modo como se interroga a un nuevo candidato en su iniciación y éste replica de igual manera).

Maestro.- ¿Dónde te preparaste por primera vez para ser masón?

Primer Vigilante.- En una sala adyacente a una Logia justa y legalmente constituida.

Maestro.- ¿Cómo te preparaste?

Primer Vigilante.- Fui despojado de todos los metales; ni vestido, ni desnudo, ni descalzo ni calzado; con los ojos vendados y una cuerda al cuello. En esta situación fui conducido a la puerta de la Logia por uno que más tarde hallé que era mi hermano.
Maestro.- ¿Cómo sabías que era una puerta si llevabas los ojos vendados?  

Primer Vigilante.- Por hallar primero resistencia y luego admisión.

Maestro.- ¿Cómo fuiste admitido?

Primer Vigilante.- Por tres golpes sonoros que fueron respondidos por tres de los de dentro.

(El Maestro continúa su interrogatorio acerca de la forma como el Primer Vigilante fue iniciado en la Logia. El Vigilante responde a todas las preguntas con palabras precisas acerca de lo que hizo y dijo en su iniciación).

Maestro.- Después de tu iniciación en los misterios de nuestra Orden ¿qué herramientas te fueron presentadas?

Primer Vigilante.- Las herramientas de trabajo de un Aprendiz Masón.

Maestro.- ¿Cuáles eran?

Primer Vigilante.- La regla de veinticuatro divisiones y un martillo.

Maestro.- ¿Qué significan?

Primer Vigilante.- La regla de veinticuatro divisiones es un instrumento de los masones operativos para medir y repartir su trabajo. Pero a nosotros, masones libres y aceptados, se nos ha enseñado un uso más noble y glorioso que la simple división del tiempo. Las veinticuatro divisiones simbolizan las veinticuatro horas del día que se nos ha enseñado a dividir en tres partes iguales, es decir, ocho horas para el servicio de Dios y de los hermanos necesitados, ocho para la vocación personal y ocho para descansar y dormir. El martillo es un instrumento con el que los masones operativos rompían los cantos de las piedras para hacerlas encajar según el uso designado por los constructores, pero nosotros, como masones libres y aceptados se nos enseña a utilizarlos para los fines más nobles y elevados de eliminar de nuestros corazones y consciencia los vicios y superfluidades de la vida: y a esculpir nuestras mentes como piedras vivas para la construcción espiritual, la casa que no construyen las manos, la casa eterna de los Cielos.

Maestro.- ¿Qué otra cosa se te presentó?

Primer Vigilante.- Una palabra nueva.

Maestro.- ¿Cuál era esa palabra?

Primer Vigilante.- (P...).

Maestro.- ¿Qué enseña esta palabra?

Primer Vigilante.- Tal como me enseñaron en los primeros rudimentos de la Masonería, que debería ser precavido en mis palabras y actos, especialmente ante mis enemigos.

Maestro.- ¿Qué más te presentaron?

Primer Vigilante.- Tres joyas preciosas.

Maestro.- ¿Cuáles son?

Primer Vigilante.- Un oído atento, una lengua silenciosa y un corazón honrado.

Maestro.- ¿Qué te enseñaron?

Primer Vigilante.- Un oído atento me enseña a escuchar las instrucciones del Venerable Maestro, pero más especialmente el llanto de un hermano afligido. Una lengua silenciosa me enseña a mantener silencio en la Logia para no alterar su paz y armonía, pero muy principalmente ante los enemigos de la Masonería. Un corazón honrado, que debo ser honesto y guardar fielmente los secretos de la Masonería y aquellos que un hermano me confíe deben quedar encerrados en mi pecho, seguros e inviolables, como lo estaban antes de serme confiados.

Maestro.- ¿Que más te dieron?

Primer Vigilante.- L. V. (...).

Maestro.- ¿Cómo te la explicaron?

Primer Vigilante.- L. V. es un atributo divino y la base de todas las virtudes. Ser bueno y honrado son las primeras lecciones que se enseñan en Masonería. A esto nos sujetamos y sus dictados regulan nuestra conducta; por ello, influidos por este principio, la hipocresía y el engaño no tienen asiento entre nosotros. La sinceridad y la palabra veraz nos distinguen y nuestro corazón y nuestra lengua se unen para el bien del prójimo y la prosperidad de cada uno.

Maestro.- ¿Finalizada tu iniciación en la Logia, qué más ocurrió?

Primer Vigilante.- Fui conducido a la esquina del noreste y me quedé de pie, derecho como un hombre, los pies en escuadra, y recibí un mandato solemne: conducirme y actuar rectamente ante Dios y ante los hombres, obedecer las leyes del país y tanto en mis relaciones personales como externas, ser extremadamente cuidadoso en no merecer censuras ni reproches, no revelar nunca lo que ocurre dentro de la Logia y nunca recomendar a ninguna persona deshonesta como candidato al honor de ser masón.

 
SEGUNDA SECCION

Maestro.- Hermano, has satisfecho mis preguntas referentes a la iniciación, pero aún quedan algunas cosas por explicar. Por ello desearía conocer la RAZON por la que fuiste despojado de todos tus metales.

Primer Vigilante.- Porque la Masonería no tiene en cuenta en un hombre ni sus riquezas ni sus honores. Son las cualidades internas y no las externas las que recomiendan a un hombre para ser masón.

Maestro.- ¿Una segunda razón?

Primer Vigilante.- Porque en el templo de Salomón no se oía el sonido ni de un martillo, ni de un hacha ni de ningún instrumento de metal.

Maestro.- ¿Cómo podía ser una edificación tan perfecta que no se oyera en ella el sonido ni de un hacha ni de un martillo o de cualquier otro instrumento de metal?

Primer Vigilante.- Porque las piedras fueron talladas y pulidas en la cantera de donde se extrajeron y todas las vigas cortadas y preparadas en los bosques del Líbano, llevadas a Jaffa por mar y de ahí transportadas a Jerusalén y guardadas en los almacenes hasta tener la cantidad exacta. Luego fueron ensambladas con tanta exactitud que la obra más parecía salida del Gran Arquitecto que de manos humanas.

Maestro.- ¿Cómo es que no estabas ni vestido ni desnudo?

Primer Vigilante.- Para recordarme que lo mismo que yo en aquel momento me hallaba en situación penosa, si veía a un amigo y más a un hermano en situación semejante, debería contribuir a su remedio tan liberalmente como mis posibilidades me lo permitieran, sin perjudicar, sin embargo, a mí mismo o a mi familia.

Maestro.- ¿Por qué no estabas ni calzado ni descalzo?

Primer Vigilante.- Se trata de una antigua costumbre israelita adoptada por los masones. Leemos en el libro de Rut concerniente al modo de redimirse y cambiar: "para confirmar un derecho, un hombre se despojó de su zapato y lo dio a su vecino y esto fue testimonio en Israel". Nosotros lo hacemos como confirmación de una señal, como una promesa de nuestra fidelidad, significando con ello que renunciaremos a nuestra propia voluntad en todas las cosas y obedeceremos las leyes de nuestra antigua institución.

Maestro.- ¿Por qué llevabas los ojos vendados?

Primer Vigilante.- Porque mi corazón debía permanecer sellado antes de que mis ojos contemplaran las bellezas de la Masonería.

Maestro.- ¿Una segunda razón?

Primer Vigilante.- Del mismo modo que estaba en la oscuridad, así debía proteger a la Masonería del mundo exterior.

Maestro.- ¿Por qué llevabas una cuerda al cuello?

Primer Vigilante.- Por dos razones. Primera, si no me hubiera sometido a las normas de mi iniciación, me hubieran expulsado de la Logia sin ver las bellezas que contenía, y segunda, si hubiera escapado, la gente de las calles me hubiera tomado por loco y algún masón sensato me hubiera devuelto a la Logia.

Maestro.- ¿Por qué se dieron tres golpes sonoros en la puerta?

Primer Vigilante.- Para alarmar a la Logia y que el Venerable Maestro, los Vigilantes y los hermanos supieran que un pobre candidato ciego imploraba la admisión.

Maestro.- ¿A qué aluden estos tres golpes?

Primer Vigilante.- A un determinado pasaje de la Escritura donde se dice: "pide y te será dado, busca y encontrarás, y llama y serás atendido".

Maestro.- ¿Cómo se aplica esto a ti mismo en Masonería?

Primer Vigilante.- Pedí la recomendación de un amigo para ingresar en la Masonería, solicité la admisión a través de sus recomendaciones y la puerta de la Masonería se abrió ante mí.

Maestro.- ¿Por qué te encontraste con un instrumento agudo contra la piel de tu pecho desnudo?

Primer Vigilante.- Para recordarme lo que ocurriría si alguna vez intentaba revelar los secretos de la Masonería.

Maestro.- ¿Por qué fuiste conducido al centro de la Logia y te arrodillaste para orar?

Primer Vigilante.- Antes de ingresar en un lugar como éste o llevar a cabo alguna otra acción importante, es preciso implorar la bendición del Altísimo.

Maestro.- ¿Por qué se te pidió que pusieras en él tu confianza?

Primer Vigilante.- Porque de acuerdo con las leyes de nuestra antigua institución, ningún ateo puede ser masón. Por ello era necesario que creyera en la Divinidad, de lo contrario no era válida ninguna promesa u obligación que contrajera.

Maestro.- ¿Por qué el Venerable Maestro te tomó de la mano, te hizo alzar, le seguiste y no sentiste temor?

Primer Vigilante.- Como me hallaba sumido en la oscuridad no podía prever ni evitar el peligro, ello me recordaba que estaba en las manos de un amigo afectuoso en cuya fidelidad podía confiar con toda seguridad.

Maestro.- ¿Por qué te condujeron tres veces alrededor de la Logia?

Primer Vigilante.- Para que el Venerable Maestro, los Vigilantes y los hermanos supieran que hallaba auténticamente preparado.

Maestro.- ¿Por qué encontraste obstáculos durante el camino?

Primer Vigilante.- En cada Logia hay o debería haber una auténtica representación del Templo de Salomón que, una vez construido, tenía guardias en las puertas del este, oeste y sur.

Maestro.- ¿Por qué había guardias en estas puertas?

Primer Vigilante.- Para impedir que nadie entrara o pasara sin estar debidamente autorizado.

Maestro.- ¿Por qué te arrodillas sobre la rodilla izquierda y no sobre la derecha o ambas?

Primer Vigilante.- La izquierda siempre se ha considerado la parte más débil del cuerpo y, dado que no era más que un Aprendiz, me recordaba que era la parte más débil de la Masonería.

Maestro.- ¿Por qué tenías la mano derecha sobre la Biblia, escuadra y compás, y no la izquierda o ambas?

Primer Vigilante.- Siempre se ha considerado a la mano derecha como el centro de la fidelidad. Nuestros hermanos de la antigüedad oraban a una deidad llamada FIDES, que a veces estaba representada por dos manos unidas y en otras por dos figuras humanas dándose la mano derecha. Por ello, en esta ocasión tan grande e importante, la usamos para indicar la forma más intensa posible de sinceridad de nuestras intenciones en la empresa en la que nos hemos comprometido.

Maestro.- ¿Por qué el Venerable Maestro te presentó un delantal blanco de piel de cordero?

Primer Vigilante.- En todo tiempo, la piel de cordero se ha identificado con el símbolo de la inocencia, de modo que vistiéndola, al masón se le recuerda de continuo la pureza de la vida y la rectitud de conducta esencial para nuestra admisión en la Logia Celestial presidida por el Gran Arquitecto del Universo.

Maestro.- ¿Por qué el Venerable Maestro te pidió algo de naturaleza metálica? 

Primer Vigilante.- Dado que en aquel momento me hallaba en una situación de absoluta carencia de dinero, era para recordarme que si veía a un amigo y más especialmente a un hermano en una situación semejante, debía ayudarle hasta donde llegaran mis posibilidades sin perjudicar a mi familia o a mí mismo.

Maestro.- ¿Por qué fuiste conducido al rincón del noreste de la Logia y te colocaron de pie como un hombre con los pies en forma de escuadra, recibiendo al mismo tiempo el solemne encargo de actuar correctamente ante Dios y ante los hombres?

Primer Vigilante.- En un edificio, la primera piedra se coloca o debiera colocarse en el rincón del noreste, por esto es el que ocupa el Aprendiz y donde recibe las primeras instrucciones para edificar el futuro edificio masónico.

 
TERCERA SECCION

Maestro.- Ya tenemos conocimiento de bastantes cosas acerca de una Logia, pero ahora quisiera saber qué es lo que constituye una Logia.

Primer Vigilante.- Un número de masones libres y aceptados, debidamente reunidos en una habitación o un lugar con la Sagrada Biblia, la escuadra y el compás y otras decoraciones masónicas y una Carta Patente de la Gran Logia para poder trabajar.

Maestro.- Antes de la construcción de las Logias ¿dónde se reunían los hermanos?

Primer Vigilante.- En las montañas más altas y en los valles más profundos.

Maestro.- ¿Por qué en las montañas más altas y en los valles más profundos?

Primer Vigilante.- Para resguardarse mejor de los cobardes y de los enemigos que al subir o bajar eran detectados con mayor facilidad por los hermanos.

Maestro.- ¿Qué forma tiene tu Logia?

Primer Vigilante.- Un rectángulo.

Maestro.- ¿Y de qué longitud?

Primer Vigilante.- De este a oeste.

Maestro.- ¿Y de anchura?

Primer Vigilante.- De norte a sur.

Maestro.- ¿Y de alto?

Primer Vigilante.- Desde la superficie de la tierra hasta los cielos.

Maestro.- ¿Y de profundo?

Primer Vigilante.- Desde la superficie al centro.

Maestro.- ¿En qué se apoya la Logia?

Primer Vigilante.- En tres grandes columnas o pilares.

Maestro.- ¿Cómo se llaman?

Primer Vigilante.- Sabiduría, Fuerza y Belleza.

Maestro.- ¿Por qué?

Primer Vigilante.- Porque hay que ser sabio para forjar ideas, fuerza para llevarlas a cabo y belleza para adornar todas las empresas grandes e importantes, pero más especialmente la nuestra.

Maestro.- ¿Tiene cobertura la Logia?

Primer Vigilante.- La tiene. Un dosel de nubes, o un cielo estrellado, donde todos los buenos masones esperan llegar.

Maestro.- ¿Cómo esperan llegar allí?

Primer Vigilante.- Con la ayuda de la escala de Jacob.

Maestro.- ¿Cuántas vueltas principales tiene?

Primer Vigilante.- Tres.

Maestro.- ¿Cómo se llaman?

Primer Vigilante.- Fe, Esperanza y Caridad.

Maestro.- ¿Qué nos enseñan?

Primer Vigilante.- Fe en Dios, Esperanza en la inmortalidad y Caridad para con toda la humanidad.

Maestro.- ¿Hay muebles en la Logia?

Primer Vigilante.- La sagrada Biblia, la escuadra y el compás.

Maestro.- ¿A quién están dedicados?

Primer Vigilante.- La Biblia a Dios, la escuadra al Maestro y el compás al Arte.

Maestro.- Explícate.

Primer Vigilante.- La Biblia a Dios por ser el inestimable don concedido por Dios al hombre para instruirle y guiarle por los ásperos senderos de la vida; la escuadra al Maestro por ser el emblema de su cargo; y el compás al Arte que nos enseña a limitar nuestros deseos, dominar nuestra ambición, subyugar nuestros apetitos irregulares y mantener el equilibrio de nuestras pasiones y prejuicios en relación con la humanidad, pero en especial con nuestros hermanos.

Maestro.- ¿Hay ornamentos en la Logia?

Primer Vigilante.- Si. El Mosaico de cuadros blancos y negros; el cordón que lo encuadra y la estrella reluciente en medio.

 
 
Maestro.- ¿Qué representan?

Primer Vigilante.- El Mosaico representa este mundo donde se combinan el mal y el bien por donde deben caminar los hermanos sin tropiezos; el cordón y la estrella, las ventajas y momentos felices que rodean nuestra vida pero más especialmente los que deseamos; la estrella reluciente, la prudencia que debe regir la conducta de cada masón, conmemorativa de la que apareció en oriente para guiar a los sabios hacia Belén para proclamar el nacimiento y la presencia del Hijo de Dios.

Maestro.- ¿Hay luces en la Logia?

Primer Vigilante.- Tres.

Maestro.- ¿Cómo están situadas?

Primer Vigilante.- Al este, al oeste y al sur.

Maestro.- ¿No hay ninguna al norte?

Primer Vigilante.- No.

Maestro.- ¿Por qué?

Primer Vigilante.- Porque todas las Logias son la representación del templo del Rey  Salomón, que estaba situado al norte de la eclíptica; por tanto, viniendo los rayos del sol desde el sur, no se suponía que hubiera ninguna luz al norte. Masónicamente el norte es un lugar de oscuridad.

Maestro.- ¿Tiene la Logia joyas?

Primer Vigilante.- Seis. Tres movibles y tres inamovibles.

Maestro.- ¿Cuáles son las joyas que llamas movibles?

Primer Vigilante.- La escuadra, el nivel y la plomada.

Maestro.- ¿Qué nos enseñan?

Primer Vigilante.- La escuadra la moralidad; el nivel la ecuanimidad y la plomada la rectitud de la conducta en la vida.

Maestro.- ¿Cuáles son las joyas inamovibles?

Primer Vigilante.- La sillería imperfecta, la perfecta y el caballete.

Maestro.- ¿Qué son exactamente?

Primer Vigilante.- La imperfecta es una piedra en estado natural, sin pulir; la perfecta también es una piedra pero pulida con las herramientas del Compañero para ser colocada en el edificio, y el caballete es donde el maestro constructor apoya la tabla para trazar los planos.

Maestro.- ¿Qué representan?

Primer Vigilante.- La imperfecta, el hombre en su naturaleza ruda y sin cultivar; la perfecta, el hombre en el estado de perfección al cual esperamos que llegue mediante la educación, una vida virtuosa, nuestros propios esfuerzos y la bendición de Dios. Al edificar nuestro templo temporal, perseguimos los planos y los designios trazados por el maestro constructor en su tabla del caballete, pero al erigir el edificio espiritual perseguimos los planos y los designios del Gran Geómetra del Universo establecidos en el libro de la Naturaleza, colocado, masónicamente, en nuestra tabla del caballete.

Maestro.- ¿A quién sirves?

Primer Vigilante.- A mi maestro.

Maestro.- ¿Por cuánto tiempo?

Primer Vigilante.- Seis días.

Maestro.- ¿Con qué le sirves?

Primer Vigilante.- Con libertad, fervor y celo.

Maestro.- ¿Qué representan?

Primer Vigilante.- El yeso, el carbón y la arcilla.

Maestro.- ¿Por qué?

Primer Vigilante.- No hay nada más leve que el yeso, del que cualquier trazo, por leve que sea, queda impreso; nada más cálido que el carbón, que adecuadamente encendido domina los metales más rebeldes; y nada como la arcilla o tierra para trabajar con celo.

Maestro.- ¿Cómo está situada la Logia?

Primer Vigilante.- De este a oeste.

Maestro.- ¿Por qué?

Primer Vigilante.- Porque el sol se levanta por el este y se pone por el oeste.

Maestro.- ¿Alguna segunda razón?

Primer Vigilante.- Porque el Evangelio se predicó por primera vez en el este y se extendió hacia el oeste.

Maestro.- ¿Una tercera razón?

Primer Vigilante.- Las artes liberales y las ciencias tuvieron su origen en el este y se expandieron hacia el oeste.

Maestro.- ¿Una cuarta razón?

Primer Vigilante.- Porque todas las iglesias y capillas están o debieran estar situadas en esta dirección.

Maestro.- ¿Por qué lo están?

Primer Vigilante.- Porque así lo estaba el templo del Rey Salomón.

Maestro.- ¿Por qué estaba situado de este modo?

Primer Vigilante.- Porque Moisés, después de haber conducido a los hijos de Israel a través del Mar Rojo, por orden divina erigió un tabernáculo a Dios y lo colocó de este a oeste para conmemorar para la posteridad la aparición del milagroso viento del este que les trajo la libertad; fue el modelo exacto para el templo de Salomón. Desde entonces, cada Logia bien regulada y gobernada tiene este sentido.

Maestro.- Nuestros antiguos hermanos ¿a quién dedicaban sus Logias?

Primer Vigilante.- Al Rey Salomón.

Maestro.- ¿Por qué?

Primer Vigilante.- Porque el Rey Salomón fue nuestro Gran Maestro más antiguo.

Maestro.- ¿A quién los modernos masones dedican sus Logias?

Primer Vigilante.- A San Juan Bautista y San Juan Evangelista.

Maestro.- ¿Por qué?

Primer Vigilante.- Porque fueron los dos más eminentes patrones de la Masonería. Desde entonces, en toda Logia bien regulada y gobernada, ha habido un determinado punto dentro del círculo unido al este y al oeste por dos líneas perpendiculares representando los aniversarios de San Juan Bautista y San Juan Evangelista perfectamente paralelos, tanto entre la cristiandad como en la Masonería; en el vértice está el libro de las Sagradas Escrituras donde se apoya la escala de Jacob que se dice llega hasta las nubes; y pasando alrededor de este círculo naturalmente tocamos dichas líneas y el libro sagrado. Traducción: R. Roger

 
Nota 
* Extraído del Richardson's: Monitor of Free-Masonry.