"LA ESTRELLA FLAMIGERA"

Catecismo o Instrucción para el Grado
de Adepto o Aprendiz Filósofo 
Sublime y Desconocido
1766

Barón de Tschoudy*

II Parte
P.89 Ya que decís que el mercurio es lo único que el Filósofo debe conocer, para no errar, dadme una descripción del mismo.
R. Nuestro mercurio, en lo que respecta a su naturaleza, es doble, fijo y volátil; en lo referente a su movimiento es doble también, pues tiene un movimiento de ascenso y otro de descenso: por el de descenso, atrae la influencia de los planetas, despertando el fuego dormido de la naturaleza, siendo éste su primer trabajo antes de su congelación: por el movimiento de ascenso, se eleva para purificarse, y como esto tiene lugar después de su congelación, es considerado como el húmedo radical de las cosas, que aún bajo las viles escorias no deja de conservar la nobleza de su primer origen.
P.90 ¿Cuántos tipos de humedad existen en cada compuesto?
R. Tres: 1º el elemental, que es el recipiente de los otros elementos; 2º el radical, que es el aceite, o el bálsamo, en el que reside toda la virtud del sujeto; 3º el nutriente, auténtico disolvente de la naturaleza, que excita el fuego interno, dormido, provocando con su humedad la corrupción y la negrura, y conservando y alimentando al sujeto.
P.91 ¿Cuántas clases de mercurio conocen los Filósofos?
R. El mercurio de los Filósofos puede considerarse desde cuatro aspectos; al primero se le llama mercurio de los cuerpos: es precisamente la simiente oculta; al segundo, mercurio de la naturaleza: es el baño o vaso de los Filósofos, también llamado húmedo radical; al tercero, mercurio de los Filósofos, porque se encuentra en su mina: es la esfera de Saturno, su Diana, la verdadera sal de los metales, el que una vez obtenido permite el comienzo de la verdadera obra filosófica; al cuarto  se le llama mercurio común, al que no hay que confundir con el vulgar: es el verdadero aire de los Filósofos, la verdadera substancia del agua, el auténtico fuego secreto escondido, llamado FUEGO COMUN, a causa de que es común en todas las minas, siendo de la substancia de los metales de la que extraen su cantidad y cualidad.
P.92 ¿Por qué los masones veneran a los números impares y especialmente al septenario?
R. Porque la naturaleza, que se place en sus propios números, esta satisfecha del misterioso número SIETE, sobre todo respecto a las cosas secundarias, o que dependen del globo lunar; la luna nos permite contemplar un número infinito de alteraciones y vicisitudes que tienen por fundamento el número siete.
P.93 ¿Cuántas operaciones hay en vuestra obra?
R. No hay más que una, que se reduce a la sublimación, que no es otra cosa, según Geber, que la volatilización de la materia seca adherida al propio vaso por medio del fuego.
P.94 ¿Qué precaución se debe tener al leer a los Filósofos herméticos?
R. Hay que tener cuidado de no tomar al pie de la letra lo que dicen: pues la letra mata y el espíritu vivifica.
P.95 ¿Qué libros es conveniente leer para adquirir el conocimiento de nuestra ciencia?
R. Entre los antiguos hay que leer todas las obras de Hermes, después un cierto libro titulado El Pasaje del Mar Rojo, y otro llamado Llegada a la Tierra Prometida. Entre los antiguos, hay que leer sobre todo a Paracelso, y entre otros su Sendero Químico o Manual de Paracelso, que contiene todos los misterios de la física demostrativa y de la más secreta cábala; este libro manuscrito, precioso y original, sólo se encuentra en la biblioteca del Vaticano, pero Sendivogius tuvo la suerte de hacer una copia que ha servido para iluminar a algunos sabios de nuestra Orden. En segundo lugar hay que leer a Ramón Llull, en especial su Vademécum, su diálogo titulado Lignum vitae, su testamento y su codicilo; pero hay que estar en guardia con estas dos últimas obras, pues, como en las de Geber, están llenas de falsas recetas, así como las obras de Arnaldo de Vilanova, aunque su finalidad, aparentemente, sea mostrar la verdad a los ignorantes. En tercer lugar la Turba de los Filósofos, que es una recopilación de antiguos autores, tiene una parte bastante buena aunque hay muchas cosas sin valor. En cuarto lugar, entre los autores de la Edad Media, se deben estimar a Zacarías, Trevisano, Roger Bacon y un cierto anónimo cuyo libro tiene por título: Los Filósofos. Entre los autores modernos se debe prestar atención a Jean Fabre, francés de nacionalidad, y a d´Espagnet, autor de la Física Restituida, aunque a decir verdad, en su libro ha vertido algunos conceptos erróneos.
P.96 ¿Cuándo puede un Filósofo intentar emprender la obra?
R. Cuando  conozca bien la teoría de extraer de un cuerpo disuelto por medio de un espíritu crudo, un espíritu digerido, que deberá mezclar de nuevo con el aceite de vida.
P.97 Explicadme esta teoría más claramente.
R. Lo explicaré más claramente: el Filósofo podrá emprender la obra cuando sepa, por medio de un menstruo vegetal unido al mineral, disolver un tercer menstruo esencial, con ellos reunidos deberá purificar la tierra y exaltarla después a la quintaesencia celeste, para formar su rayo sulfuroso, el cual al instante penetra los cuerpos destruyendo sus escorias.
P.98 ¿Como enseñamos nosotros, en nuestros elementos masónicos, los rudimentos de esta quintaesencia celeste?
R. Con el símbolo de la Estrella Flamígera, a la que denominamos fuego central y vivificador.
P.99 Los que pretenden servirse del oro vulgar para la simiente, y del mercurio vulgar como disolvente, o de la tierra en la que debe ser sembrado, ¿tienen un conocimiento perfecto de la naturaleza?
R. Verdaderamente no, porque ni uno ni otro tienen en ellos el agente externo; el oro, por haber sido despojado de él en la decocción, y el mercurio porque no lo ha tenido nunca.
P.100 ¿Buscando esta simiente aurífica en otra parte que el oro mismo, no se corre el riesgo de crear una especie de monstruo, puesto que eso parece alejarse de la naturaleza?
R. No cabe duda que en el oro está contenida la simiente aurífica, y de forma más perfecta que en ningún otro cuerpo: pero esta circunstancia no nos obliga a servirnos del oro vulgar, pues esta simiente se encuentra de modo semejante en los demás metales, y no es otra cosa que el gran fijo que la naturaleza ha introducido en la primera congelación del mercurio; todos los metales tienen un mismo origen, y una materia común, como aprenderán en el grado siguiente los que se muestren dignos de recibirlo por su aplicación y asiduo estudio.
P.101 ¿Qué se sigue de esta doctrina?
R. Nos enseña que aunque la simiente sea más perfecta en el oro, sin embargo puede extraerse más fácilmente de otros cuerpos que del oro mismo. La razón es que los otros cuerpos están más abiertos, es decir menos digeridos y su humedad más limitada.
P.102 Dadme un ejemplo tomado de la naturaleza.
R. El oro vulgar es semejante a un fruto, el cual, llegado a su madurez, ha sido separado del arbol, conteniendo en sí una semilla perfecta y digerible; sin embargo, si alguien, para multiplicarla, la deposita en tierra, serán necesarios mucho tiempo, esfuerzos y desvelos para conducirla a la fructificación. Pero si en lugar de esto, se toma un injerto o una rama del mismo árbol y se pone en tierra, se le verá crecer y dar muchos frutos en poco tiempo y sin esfuerzo.
P.103 ¿Al amante de nuestra ciencia le es necesario conocer la forma en que se forman los metales en las entrañas de la tierra para poder realizar su obra?
R. Este conocimiento le es realmente necesario más que ningún otro estudio, y si no se aplica a él buscando imitar a la naturaleza en todos sus aspectos, jamás podrá llegar a hacer nada bueno.
P.104 ¿Cómo forma la naturaleza los metales en las entrañas de la tierra y de qué materia?
R. La naturaleza los crea del azufre y del mercurio y los forma por su doble vapor.
P.105 ¿Qué entendéis por este doble vapor y cómo pueden ser creados los metales por este doble vapor?
R. Para entender bien esta respuesta, hay que saber primero que el vapor mercurial unido al vapor sulfuroso en un lugar subterráneo donde se encuentra un agua salada que le sirve de matriz, da origen  primeramente al vitriolo de la naturaleza, en segundo lugar, por la agitación de los elementos, se desprende un nuevo vapor, que no es ni mercurial ni sulfuroso, pero que contiene las dos naturalezas; este vapor se adhiere a la grasa del azufre, se une a él y de su unión se forma una substancia oleaginosa o masa informe; sobre esta masa informe se extiende el vapor originado en los lugares subterráneos, y por la acción del azufre que contiene origina los metales perfectos si el lugar de donde procede y el vapor son puros, e imperfectos si por el contrario, el lugar y el vapor son impuros: se les llama imperfectos, o no perfectos, por no haber recibido su total perfección por la cocción. 
P.106 ¿Qué contiene ese vapor?
R. Contiene un espíritu de luz y de fuego, de la naturaleza de los cuerpos celestes, que debe ser considerado como la forma del universo
P.107 ¿Qué representa ese vapor?
R. Este vapor impregnado del espíritu universal, que no es otra cosa que la verdadera Estrella Flamígera, representa el primer caos, en el que se encontraba contenido todo lo necesario para la creación, es decir la materia y la forma universal.
P.108 ¿Se puede utilizar la plata viva en este proceso?
R. No, pues como ha sido dicho la plata viva no contiene el agente externo.
P.109 ¿Cómo se designa a esto en Masonería?
R. Por la palabra vulgar o profano; designándose con ella a todo sujeto que no pertenece a la obra masónica. Es en este sentido que hay que entender la tonadilla: "Tu que del vulgo estúpido", etc. Es llamado estúpido porque no tiene vida.
P.110 ¿Cuál es la causa de que la plata viva no contenga su agente externo?
R. La causa es que durante la sublimación del doble vapor, la conmoción es tan grande y súbita que hace que se evapore el espíritu o agente, como sucede en la fusión de los metales: de manera que la parte mercurial es privada de su macho o agente sulfuroso, lo que hace que no pueda ser nunca trasmutada en oro por la naturaleza.
P.111 ¿Cuántos tipos de oro distinguen los Filósofos?
Tres: oro astral, oro elemental y oro vulgar.
P.112 ¿Qué es el oro astral?
R. El oro astral tiene su centro en el Sol, el cual lo comunica a través de sus rayos, al mismo tiempo que su luz, a todos los seres que se encuentran en las regiones inferiores: es una substancia ígnea, que recibe continuamente emanaciones de corpúsculos solares que penetran todo lo que es sensitivo, vegetal o mineral.
P.113 ¿Es en este sentido como hay que considerar el Sol pintado en los cuadros de los primeros grados de la Orden?
R. Sin duda: las otras interpretaciones están destinadas a velar al candidato las verdades filosóficas que no debe percibir inmediatamente, y sobre las que debe ejercitar su espíritu y sus meditaciones.
P.114 ¿Qué entendéis por oro elemental?
R. Es la parte más pura y fija de los elementos y de todas las substancias que los componen; de manera que todos los seres sublunares de los tres géneros contienen en su centro una preciosa semilla de este oro elemental.
P.115 ¿Cómo es figurado esto por los masones?
R. Así como el Sol del Cuadro se refiere al oro astral, la Luna se refiere a su influencia sobre todos los cuerpos sublunares que le están subordinados, conteniendo en su centro el grano fijo de oro elemental.
P.116 Explicadme el oro vulgar.
R. Es el metal más bello que podemos encontrar y la naturaleza crear, tan perfecto como inalterable.
P.117 ¿Cómo se encuentra representado esto en los símbolos del Arte Real?
R. En las tres medallas, etc., el triángulo, el compás y las otras joyas o instrumentos representativos que simulan estar hechos de oro.
P.118 ¿De qué tipo de oro es la Piedra de los Filósofos?
R. Es del segundo tipo, la parte más pura de los elementos metálicos después de su purificación, entonces recibe el nombre de oro vivo filosófico.
P.119 ¿Qué significa el número cuatro adoptado por el gran Escocismo de San Andrés de Escocia, complemento de la progresión masónica?
R. El perfecto equilibrio de los cuatro elementos en la Piedra física, y también las cuatro operaciones necesarias para la realización de la obra: coagulación, disolución, combustión y conjunción, las cuales, una vez realizadas según las reglas del Arte, producirán los hijos legítimos del Sol y producirán el Fénix siempre renaciente de sus cenizas.
P.120 ¿Qué es propiamente el oro vivo de los Filósofos?
R. No es otra cosa que el fuego del mercurio, o aquella virtud ígnea contenida en el húmedo radical, a la que ha comunicado la fijeza y la naturaleza del azufre del que ha emanado: el azufre de los Filósofos también es llamado mercurio, dado que toda substancia es mercurial.
P.121 ¿Qué otro nombre dan los Filósofos a su oro vivo?
R. Lo denominan también su azufre vivo, o verdadero fuego, el cual se encuentra contenido en todo cuerpo, y sin el cual ninguno puede subsistir.
P.122 ¿Dónde hay que buscar nuestro oro vivo, o nuestro azufre vivo y verdadero fuego?
R. En la casa del mercurio.
P.123 ¿De qué se alimenta ese fuego?
R. Del aire.
P.124 Dadme una explicación del poder de este fuego.
R. Para explicar esta atracción del fuego interno no se puede encontrar una 
comparación mejor que la del rayo, que no es en principio sino una exhalación seca y terrestre, unida a un vapor húmedo, pero que a fuerza de ser exaltado acaba tomando la naturaleza ígnea, agitándose sobre la humedad que le es propia a la que atrae y transmuta en su misma naturaleza, después de lo cual se precipita rápidamente hacia la tierra donde es atraída por una naturaleza fija semejante a la suya.
 
P.125 ¿Qué debe hacer el Filósofo una vez extraído su mercurio?
R. Debe reducirlo llevándolo de la potencia al acto.
P.126 ¿La naturaleza no puede hacerlo ella misma?
R. No, porque después de la primera sublimación se detiene; de esa materia se engendran los metales.
P.127 ¿Qué entienden los Filósofos por su oro o su plata?
R. Los Filósofos dan el nombre de oro a su azufre y el de plata a su mercurio.
P.128 ¿De dónde los extraen?
R. He visto que los extraen de un cuerpo homogéneo donde se encuentran en abundancia y del que saben extraer al uno y al otro por un medio admirable y totalmente filosófico.
P.129 ¿Una vez realizada esta operación efectivamente, qué deben hacer?
R. Deben hacer su conjunción filosófica con gran cuidado, lo cual no puede ejecutarse más que después de la sublimación del mercurio y su debida preparación.
P.130 ¿En qué momento unís vuestra materia con el oro vivo?
R. En el momento de la amalgama, es decir: en la amalgama se introduce el azufre, para no hacer más que una sola substancia, por la adición de ese azufre los trabajos son abreviados y la tintura aumentada.
P.131 ¿Qué contiene el centro del húmedo radical?
R. El azufre, que se halla cubierto por una dura coraza.
P.132 ¿Qué hay que hacer para aplicarlo a la Gran Obra?
R. Hay que extraerlo de su prisión con gran arte  por vía de la putrefacción.
P.133 ¿La naturaleza dispone en sus minas de un menstruo conveniente, propio para disolver y liberar el Azufre?
R. No: a causa de que no tiene más que un movimiento restringido; si pudiera disolver, pudrir y purificar nuevamente el cuerpo metálico, ella misma  nos daría la Piedra física, es decir un Azufre exaltado y multiplicado en virtud.
P.134 ¿Cómo me explicaríais con un ejemplo esta doctrina?
R. Comparándolo con un fruto o una semilla, que es de nuevo sembrada en una tierra conveniente para pudrirla y multiplicarla. Pues el Filósofo, que conoce la buena semilla, la extrae de su centro, la pone en la tierra conveniente, después de haberla excitado y preparado, sublimándola de tal manera que su virtud generativa se extiende y se multiplica hasta el infinito.
P.135 ¿En qué consiste entonces el secreto de la semilla?
R. En conocer la tierra que le es propicia.
P.136 ¿Qué entendéis por semilla en la obra de los Filósofos?
R. Entiendo el calor innato, o espíritu específico contenido en el húmedo radical, o la substancia de la plata viva, que es propiamente el esperma de los metales, el cual contiene su semilla.
P.137 ¿Cómo liberaríais al azufre de su prisión?
R. Por la putrefacción.
P.138 ¿Cuál es la tierra de los minerales?
R. Su propio menstruo.
P.139 ¿Qué cuidado debe tener el Filósofo para extraer la porción que desea?
R. Debe tener gran cuidado en purgarlo de sus vapores fétidos y azufres impuros, después de haber extraído la semilla.
P.140 ¿Qué confirmación puede tener el artista de que está en el buen camino al comienzo de su obra?
R. Cuando vea que durante la disolución, el disolvente y la cosa disuelta se transforman juntos en una misma forma y materia.
P.141 ¿Cuántas disoluciones hay en la obra filosófica?
R. Hay tres, número misterioso que por esta razón es respetado por los Masones. La primera corresponde al cuerpo crudo y metálico, por la que es reducido a sus principios de azufre y plata vivos; la segunda corresponde al cuerpo físico; y la tercera a la tierra mineral.
P.142 ¿Cómo, por la primera disolución, es posible reducir un cuerpo metálico en mercurio y después en azufre?
R. Por el fuego interior de la Estrella Flamígera.
P.143 ¿Cómo se realiza esta operación?
R. Extrayendo en primer lugar el mercurio, o vapor de los elementos, y, tras haberlo purificado, utilizándolo para liberar al azufre de sus envolturas, por vía de la corrupción, cuya confirmación es la negrura.
P.144 ¿Cómo se realiza la segunda disolución?
R. Cuando el cuerpo físico se disuelve con las dos substancias anteriores y adquiere la naturaleza celeste.
P.145 ¿Qué nombre dan los Filósofos a la materia en ese momento?
R. Lo llaman su Caos físico (o más exactamente filosófico) y para ellos constituye la verdadera primera materia, que no es propiamente tal hasta su conjunción con el macho, que es el azufre, y con la hembra que es el mercurio, y no de otro modo.
P.146 ¿A qué se refiere la tercera disolución?
R. A la humidificación de la tierra mineral, y está relacionada con la multiplicación.
P.147 ¿En este sentido hay que entender la multiplicación utilizada en los números masónicos?
R. Sí, especialmente la del número tres, para llevarlo a su cubo, por las progresiones conocidas de 3, 9, 27, 81.
P.148 ¿De qué fuego debemos servirnos en nuestra obra?
R. Del fuego del que se sirve la naturaleza.
P.149 ¿Qué poder tiene este fuego?
R. Disuelve todas las cosas que hay en el mundo, pues es el principio de toda disolución y corrupción.
P.150 ¿Por qué se le llama también mercurio?
R. Porque es de naturaleza aérea y de otra naturaleza muy sutil que participa sin embargo del azufre, del que ha limpiado cualquier mancha.
P.151 ¿Dónde se oculta este fuego?
R. En el sujeto del arte.
P.152 ¿Quién puede conocer y activar este fuego?
R. El Sabio sabe construir y purificar este fuego.
P.153 ¿Qué poder y cualidad tiene este fuego?
R. Es muy seco y con un movimiento continuo que no busca sino corromper y llevar las cosas de la potencia al acto; es el que, en fin, se encuentra en las minas de los lugares sólidos, donde circula en forma de vapor sobre la materia disolviéndola.
P.154 ¿Cómo podemos reconocer este fuego?
R. Por las escorias sulfurosas donde está encerrado y por el cuerpo salino del que está revestido.
P.155 ¿Qué necesita este fuego para mejor poder actuar en el género femenino?
R. A causa de su extrema sequedad tiene necesidad de ser humedecido.
P.156 ¿Cuántos fuegos filosóficos existen?
R. Tres; el natural, el no-natural y el contranatural.
P.157 ¿Podéis explicarme estos tres tipos de fuego?
R. El fuego natural es el fuego masculino o agente principal; el no-natural es el femenino, o el disolvente de la naturaleza, que toma la forma de un vapor blanco, el cual se evapora fácilmente cuando está bajo este aspecto, y si no se esta atento es casi imposible aprehenderlo porque, por la sublimación filosófica, se convierte en corporal y resplandeciente; el fuego contranatural es el que corrompe el compuesto y tiene el poder de deshacer lo que la naturaleza ha unido.
P.158 ¿Dónde se encuentra nuestra materia?
R. Se encuentra por todas partes, pero hay que buscarla especialmente en la naturaleza metálica, donde se encuentra más fácilmente que en otros lugares.
P.159 ¿Cuál se debe preferir a las demás?
R. Se debe escoger la más madura, la más limpia y la más simple, pero hay que poner atención especialmente en que la esencia metálica lo sea no sólo en potencia sino también en acto y que posea un brillo metálico.
P.160 ¿Todo está contenido en ese sujeto?
R. Sí, pero es preciso sin embargo ayudar a la naturaleza, afin de que la obra sea mejor y más fácilmente realizada, y esto por los medios conocidos en los otros Grados.
P.161 ¿Esta materia tiene gran valor?
R. Es vil y no tiene ningún valor en sí, y si algunos dicen que se puede vender, mienten, porque no se puede comprar ni vender puesto que no es útil más que para nuestra obra.
P.162 ¿Qué contiene nuestra materia?
R. Sal, azufre y mercurio.
P.163 ¿Qué operación hay que aprender a realizar? 
R. Hay que saber extraer la sal, el azufre y el mercurio uno después de otro.
P.164 ¿Cómo se hace esto?
R. Unicamente por la sublimación.
P.165 ¿Qué se extrae primeramente?
R. El mercurio en forma de vapor blanco.
P.166 ¿Qué viene después?
R. El agua ígnea o azufre.
P.167 ¿Qué hay que hacer inmediatamente después?
R. Hay que disolverlo con la sal purificada, volatilizando primero lo fijo, y a continuación fijando lo volátil en una tierra preciosa, la cual es el verdadero légamo de los Filósofos y de toda perfección.
P.168 ¿Podríais resumir los principios, las formas, las verdades y los símbolos esenciales de la ciencia de los Filósofos, así como el procedimiento metódico de la obra?
R. Mejor que yo, podría explicarlo un antiguo Filósofo, que poseyendo el talento de conversar con las Musas, explica lo que vos me pedís mediante la siguiente Oda 1.
P.169 ¿A qué hora comienza el Filósofo su trabajo?
R. Al amanecer, pues no debe relajarse en su trabajo.
P.170 ¿Cuándo descansa?
R. Cuando la obra ha llegado a su perfección.
P.171 ¿Cuándo termina su trabajo?
R. A Mediodía en punto; es decir, cuando el Sol se encuentra en el punto más alto de su fuerza y el hijo de este astro en su más brillante esplendor.
P.172 ¿Cuál es el nombre de la magnesia?
R. Vos sabréis si puedo y debo responder a esta pregunta,; yo guardo la palabra.
P.173 Dadme la palabra de reconocimiento de los Filósofos.
R. Comenzad y yo os contestaré.
P.174 ¿Sóis aprendiz Filósofo?
R. Mis hermanos y los Sabios así me reconocen.
P.175 ¿Cuál es la edad de un Filósofo?
R. Desde el comienzo de sus investigaciones hasta el de sus descubrimientos: no tiene edad.
Traducción: Julio Pauls
Notas
* El barón de Tschoudy (1727-1769) nació posiblemente en Metz (Francia), aunque de una familia de origen suizo. En Metz fue Venerable de la "Logia Antigua". En su Dictionnaire de la Franc-Maçonnerie, D. Ligou nos dice que en 1752, y fruto de un viaje que hizo a Italia, Tschoudy publica dos obras en las que critica abiertamente las condenaciones papales contra la Masonería: L'Etrenne au pape des Franc-Maçons vengés y Le Vatican Vengé. Masón de su tiempo, crea el que fuera llamado "Rito de Tschoudy", o "Rito de la Estrella Flamígera", compuesto, además de los tres primeros grados, del de Rosa-Cruz (4º), del Gran Escocés de la Bóveda Sagrada de Santiago VI (5º), del Gran Escocés de San Andrés de Escocia (7º) y del Caballero del Sol (8º). Otras versiones afirman que esos grados eran el de Escocés de San Andrés (4º), Caballero de Palestina (5º) y Filósofo Desconocido (6º). Algunos de estos grados pasaron a formar parte, años más tarde, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Sus dos obras principales son el Discours historique y sobre todo L'Etoile Flamboyante, que es la que aquí presentamos. En ella se pone de manifiesto el interés del barón de Tschoudy por la Gran Obra alquímica, formando parte de esa corriente de masones del siglo XVIII que consideraba a la Masonería como integrada dentro de la gran Tradición Hermética. Recordaremos en este sentido que en algunos Old Charges se menciona a Hermes, junto a Pitágoras, como las dos columnas de la Masonería (ver en SYMBOLOS el artículo de Federico González Tradición Hermética y Masonería. De hecho, para componer este "Catecismo o Instrucción para el grado de Adepto o Aprendiz Filósofo Sublime y Desconocido" el barón de Tschoudy bebió en las fuentes de diversos autores hermético-alquímicos, como los que aparecen en la respuesta a la pregunta 95. Oswald Wirth, en su Le Symbolisme Hermétique dans ses rapports avec l'Alchimie et la Franc-Maçonnerie (en donde existe una versión de esta Instrucción), a este respecto añade que Tschoudy se inspiró principalmente en la obra del Cosmopolita La Nueva Luz Química. (N. de ed.). 
1 Esta Oda hermético-alquímica saldrá proximamente en EL TALLER.