LA INVOCACION

Lluvia

 

Todo iniciado trata de recuperar una visión del mundo y de sí mismo que es sagrada y que le es revelada a través de un mensaje divino, simbólico, vivificador, modelo arquetípico diseñado por el Creador, que transmite la Tradición.

La cosmogonía nos muestra los distintos grados iniciáticos, las etapas del camino, estados progresivamente sutiles o internos de nosotros mismos. Estos grados son análogos a las distintas fases de la construcción o del proceso hermético-alquímico, que es el recorrido que el hombre emprende en una labor de transmutación, que es interior, retorno al origen, verdadera regeneración de su ser, para reencontrarse y ser uno con su esencia íntima.

El Conocimiento o fin último es metafísico, la región de los grandes misterios, inexpresable, incognoscible, misterio absoluto; para poder acceder a este estado se debe primero atravesar o encarnar el mundo intermediario, los misterios menores, la restauración del hombre verdadero o estado primordial, que describe la cosmogonía 1. El individuo es un vehículo para que el espíritu fecunde en él y pueda conectarse así con otra realidad de sí mismo, suprahumana, esencial y misteriosa.

El conocimiento de los símbolos, los mitos y el rito, legado espiritual que el hombre no inventa, medios que las doctrinas tradicionales ponen a disposición del hombre para instruirlo en el verdadero Arte, o guiarlo por la Via interior  que conduce a la realización del Conocimiento en él mismo; símbolos y ciencias sagradas que están en la propia estructura del cosmos y que la Naturaleza toda expresa y refleja a su manera, y que ayudan al iniciado a ir ascendiendo paulatinamente por una escala, símbolo axial, "puente” vertical, "que significa los grados, jerarquías o niveles de la existencia, del conocimiento o lectura de la realidad”. "La escala simboliza la comunicación entre la tierra y el cielo, entre lo material y lo espiritual; y ella permite el doble movimiento ascendente-descendente que perpetuamente realizan las energías de la creación” 2.

Todas estas verdades o energías-fuerza que el símbolo contiene en su interior debemos reconocerlas en nosotros mismos, están dentro de nosotros: palabras sagradas, nombres divinos, sonidos, números, figuras geométricas─ Y es a través de la invocación o meditación en ellos, el silencio o contemplación interior que se nos van a ir revelando. El sonido es simbólico, esto es lo que hace que una lengua sea sagrada ya que hay una correspondencia de vibración exacta entre lo que es el gesto gutural que pronuncia el nombre y la energía que él simboliza; la cualidad y el nombre vibran a una misma frecuencia.

Toda la iniciación es una continua invocación silenciosa al Gran Arquitecto del Universo, y a sus atributos divinos, dioses, diosas o musas a los que siempre se ha invocado, con diferentes nombres pero que simbolizan la misma idea, con cantos, himnos y alabanzas, luces vivas que alumbran esta vía, que disipan las tinieblas y nos vacían para permitir que la Gracia y la Verdad que es una y única fecunde en nosotros pudiendo ser uno con ella. "El reino de los cielos está dentro de vosotros" 3

Debemos por ello abrir el "ojo del corazón”, centro de nuestro ser, para poder recuperar la conciencia de unidad que hemos perdido a consecuencia de la "caída” 4. Esta receptividad o apertura a la Inteligencia Superior, que los antiguos denominaban Intuición Intelectual 5,  mirada interior con la que mira el "tercer ojo” u "ojo frontal de Shiva”, es la que permite la percepción directa de la Verdad; se dice que es el ”conocimiento del corazón” que despierta en nosotros el sentido de eternidad, conciencia de inmortalidad, o de unidad con la Deidad Única; la que nos permite ver que todo es "aquí y ahora”, que todo es presente y simultáneo; ojo que mira en todas las direcciones, que reconoce que el espíritu es el centro de todas las cosas. Acceder al Centro de uno mismo es conectarse con el verdadero Maestro Interior. Nuestro centro está vacío y es misterioso y al conectarnos con él nos pone en sintonía con el Orden del Universo, con la Armonía Universal.

Veamos lo que dice René Guénon acerca de ello: "La encantación, contrariamente a la plegaria, no es para nada una demanda y no supone la existencia de nada exterior (lo que toda demanda supone forzosamente) porque la exteriorización solo puede comprenderse en relación al individuo, que precisamente se trata de superar aquí; es una aspiración del ser hacia lo Universal, a fin de obtener lo que podríamos llamar una gracia espiritual, es decir en el fondo, una iluminación interior que naturalmente podrá ser más o menos completa según el caso" 6.  Y en otro libro añade: "Por esta palabra "encantación” debe entenderse aquí esencialmente una aspiración del ser hacia lo Universal, que tiene como meta obtener una iluminación interior, cualesquiera sean los medios exteriores, gestos (mudras), palabras o sonidos musicales (mantras), figuras simbólicas (yantras) u otras que puedan ser empleadas accesoriamente como soporte del acto interior, y cuyo efecto es determinar ciertas vibraciones rítmicas que tienen repercusión a través de la serie indefinida de estados del ser. Todo ello se relaciona exclusivamente con el dominio de la realización metafísica” 7

Oigamos también como el mismo Guénon lo expresa en otro texto: "Entre los indios de América del Norte, y en todas las tribus sin excepción existen además de ritos de diversos géneros, que tienen un carácter colectivo, la práctica de una adoración solitaria y silenciosa que es considerada como la más profunda y de un orden más elevado...”, y aclara que: "para que realmente sea eficaz y obtener unos resultados efectivos debe presuponer la iniciación como una condición necesaria”. Más adelante explica este silencio de este modo: "El silencio referente al Principio es, podríamos decir, el Verbo no-proferido por lo que el silencio sagrado es la voz del 'Gran Espíritu' en tanto que es identificado al Principio mismo, y esta voz corresponde a la modalidad principial del sonido que la Tradición Hindú designa como para, lo no manifestado, es la llamada del ser en adoración: llamada y respuesta igualmente silenciosas, siendo una aspiración y una iluminación puramente interiores la una y la otra”. Y añade: "Es necesario que el silencio sea algo más que la ausencia de toda palabra o de todo discurso formulados de forma mental; y este es para los indios 'el perfecto equilibrio de las partes del ser' es decir, lo que en la terminología occidental puede designarse como espíritu, alma y cuerpo, pues el ser por entero en todos sus elementos constitutivos debe participar en la adoración para que pueda obtenerse un resultado plenamente válido” 8.

Todas las Tradiciones dan testimonio de la verdadera influencia luminosa y benéfica que ejerce en nosotros la invocación de corazón, la meditación o concentración en todos estos vehículos sagrados, verdaderos "remedios o milagros” que regeneran y transforman a aquel que los practica con perseverancia y amor por todas estas ideas verdaderamente universales; vehículos directos de ascensión a otros mundos que "hablan” directamente al corazón del iniciado.

Quisiéramos citar aquí un fragmento del Poimandrés del discurso de Hermes a su hijo Tat: "Tal es pues Tat, la imagen de Dios que he dibujado para ti lo mejor que he podido: si tu la contemplas exactamente y te la representas con los ojos del corazón, créeme hijo, encontrarás el camino que conduce a las cosas de lo alto. O, más bien, es la propia imagen quien te mostrará la ruta. Pues la contemplación posee una virtud propia: toma posesión de los que ya una vez han contemplado, y los atrae así como -se dice- un imán atrae al hierro” 9.

El primer fragmento que encabeza la Constitución de nuestra Orden Masónica dice: "La Franc-Masonería es una Fraternidad Iniciática que tiene por fundamento la creencia en un Principio Superior, bajo cuya invocación realiza sus trabajos, y al que denomina Gran Arquitecto del Universo". 
 
Notas
1  Federico González: Esoterismo Siglo XXI. En torno a René Guénon: "Como se sabe el proceso del Conocimiento es una senda invertida con respecto a la visión del mundo que nos otorgan los sentidos y es descrita como un ascenso del alma que va en una primera etapa de la multiplicidad a la Unidad, y en una segunda del Ser al No Ser, o Suprema Identidad (el En Soph de la Cábala); por lo que se revierte la concepción ordinaria, ya que lo que No Es es el origen, aún del Ser Universal, en cuanto éste es una afirmación de aquel ”.
2  Fernando Trejos: "Introducción a la simbólica: el simbolismo de la Escala", Revista Symbolos nº 1.
3   "Regnum Dei intra vos est”. San Lucas, XVII, 21.
4  Francisco Ariza: "Los ciclos en la historia y la geografía”, Revista Symbolos Nº 21-22. Lo que la Biblia llama la "caída es una entrada en el tiempo y su discurrir cíclico, pasando así paulativamente del Centro a la periferia de la Rueda Cósmica”.
5  Réne Guénon: Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, cap. LXX: "La intuición intelectual puede llamarse suprahumana, puesto que es una participación directa de la inteligencia universal, la cual, residente en el corazón, es decir en el centro mismo del ser, allí donde está su punto de contacto con lo Divino, penetra a ese ser desde el interior  y lo ilumina con su irradiación”. Shankara lo expresa de este modo en La esencia del Vedanta: "El Yogui, cuyo intelecto es perfecto, contempla todas las cosas como morando en él mismo, y así por el ojo del Conocimiento, percibe que todo es espíritu”.
6  Réne Guénon: Apreciaciones sobre la Iniciación, cap. XXIV.
7  Réne Guénon: El hombre y su devenir según el Vedanta, cap. XX.
8  Réne Guénon Melanges cap V.
9  Revista Symbolos Nº 11-12.

 

EL TALLER. Revista de Estudios Masˇnicos